I. 2Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
2Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; 3aSeñor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R/ 3bcDios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. 4Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos. R/ 47Viva el Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador.51abTú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu ungido. R/
II.
Señor, me enseñarás el sendero de la vida
I. El Señor es mi pastor, nada me falta
II. Habitaré en la casa del Señor por años sin término
1Salmo de David. El Señor es mi pastor, nada me falta: 2en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas 3y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. 4Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. 5Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. 6Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Hijas de reyes salen a tu encuentro, de pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir. Escucha hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu señor. Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real.
El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe.
Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo». La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra. La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo. El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, y su andar señalará el camino.
1Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque escuchaste las palabras de mi boca; delante de los ángeles tañeré para ti; 2me postraré hacia tu santuario. 2Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera tu fama. 3Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. 6El Señor es sublime, se fija en el humilde, y de lejos conoce al soberbio. 8Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.