1. Eres, madre, muy sencilla, criatura del Señor,
Virgen pobre, madre mía, llena de gracia y de amor.
Fuiste arcilla entre sus manos y el Señor te modeló,
Aceptaste ser su esclava, siempre dócil a su voz.
Yo quiero ser arcilla entre sus manos,
yo quiero ser vasija de su amor.
Quiero dejar lo mío para él.
Yo quiero ser arcilla entre sus manos,
yo quiero ser vasija de su amor.
2. No entendías sus palabras, pero respondes con fe.
Dejas que tu amor te guíe, confiando siempre en él.
Por su espíritu de vida te dejaste transformar,
te abandonas en sus manos para hacer su voluntad.
CARPETA│
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